28 de febrero de 2011

Del Mirage III al Eurofighter en España (II)

La revolución francesa
DASSAULT MIRAGE IIIE

Después de dos décadas de operación con material reactor estadounidense (los primeros reactores T-33 y F-86 habían llegado a españa en los años cincuenta), y tras algunas desavenencias relativas al uso operativo de ciertos sistemas de armas de la "ayuda americana", se determinó la conveniencia de diversificar las fuentes de aprovisionamiento del Ejército del Aire español, dando lugar a la adquisición, en el año 1970, del nuevo avión de caza francés Dassault Mirage IIIE.


La situación mundial en aquel momento, dividida en dos bloques, hacía pensar en una amenaza aérea masiva que, proveniente del bloque soviético, trataría de atacar todo tipo de objetivos. Con estos supuestos se diseñó un avión capaz de despegar de manera inmediata una vez recibida la orden, y de alcanzar la máxima velocidad posible para interceptar, identificar y destruir, si fuera necesario, la amenaza aérea antes de que ésta alcanzase su objetivo.
Una muestra de la extraordinaria capacidad operativo de las diferentes versiones del Mirage III (más de 1.700 ejemplares construidos y operados por más de 20 países) y sus derivados la encontramos en las victorias alcanzadas por la Fuerza Aérea israelí sobre los egipcios durante la Guerra de los Seis Días.
En el mes de febrero de 1970, ocho pilotos y 40 especialistas se desplazaron a Francia para realizar un curso teórico-práctico sobre el Mirage IIIE. Este curso inicial supuso sin duda un choque para todos ellos, procedentes del North American F-86. Lo primero, toda la documentación utilizada hasta entonces por los pilotos reactoristas y sus mecánicos estaba en inglés. En Francia se encontraron con un material de concepción totalmente diferente, con documentación escrita en formato distinto y además en un idioma desconocido por la mayoría (aunque tal vez lo más difícil fue identificar el interruptor "arret/marche" con el tradicional "on/off").


El Mirage III era y es (todavía sigue en servicio en varias fuerzas aéreas) un avión cazabombardero de largo radio de acción y todo tiempo. Provisto de un motor SNECMA Atar 9C de 6.400 kg de empuje con postquemador, además de un motor cohete SPER que le daba la capacidad de alcanzar los 35.000 pies de altura en un minuto y medio. Su configuración aerodinámica es de ala en delta con un ángulo de flecha muy acusado y con superficies de mandos relativamente grandes lo que le permite una gran maniobrabilidad a grandes alturas y elevados números de Mach.
Su empuje y capacidad de aceleración, sin embargo, eran inferiores a los de otros aviones de la época y su consumo algo elevado en ciertas condiciones. Su comportamiento en combates cerrados era aceptable, revolviéndose relativamente bien, pero había que tener precauciones en las bajas velocidades (entre 150 y 120 kt) en las que el riesgo de barrenas y pérdidas de control era alto.
El radar Cyrano II para tiro aire-aire y aire-tierra, por el contrario, estaba considerado en esa época como algo extraordinario; al menos así resultaba para los pilotos españoles, cuya experiencia en dicho sensor era prácticamente nula. Para el disparo de armamento disponía de un visor CSF 97 con colimación automática, que permitía al piloto tener una representación en el cristal frontal de la cabina de todos los datos generados por el radar.
Como sistema de navegación autónomo contaba con un calculador Doppler que, recibiendo información de diversos equipos, permitía al piloto conocer el rumbo y la distancia para navegar a doce puntos cuyas coordenadas habían sido escritas mediante sistemas codificados sobre tarjetas perforadas antes del vuelo. Era un sistema avanzado para la época, y que pese a que podían producirse importantes desviaciones sobre la ruta en vuelos largos, resultaba de gran ayuda en navegaciones a baja cota si se sabía utilizar con propiedad.
Pero el Mirage III también supuso otro importante cambio para el Ejército del Aire español. Pronto se puso de manifiesto la necesidad de utilizar un simulador (que no se habia adquirido) como herramienta necesaria para la práctica de procedimientos de emergencia así como para el empleo del radar.

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